En Úbeda lo tenemos claro: la Plaza Vázquez de Molina es la postal monumental, pero la foto que explica de verdad dónde está la ciudad se hace unos pasos más al sur, en las Eras del Alcázar. Desde este balcón natural el casco renacentista se asoma al mar de olivos de La Loma y al valle del Guadalquivir, con las sierras cerrando el horizonte. La propia oficina de Turismo de Úbeda lo señala como uno de los rincones más fotogénicos de la ciudad para la fotografía panorámica.
Qué son las Eras del Alcázar y dónde están
Las Eras del Alcázar ocupan la parte alta del barrio del Alcázar, el más antiguo de Úbeda, a unos 200 metros de la Plaza Vázquez de Molina y de la Basílica de Santa María de los Reales Alcázares. Es una gran explanada de más de 10.000 metros cuadrados situada en la cornisa sur de la loma, a unos 700 metros de altitud, que termina en un espolón con laderas muy pronunciadas hacia el valle.
El nombre tiene una explicación sencilla: tras la demolición del alcázar medieval, ordenada a comienzos del siglo XVI, el terreno quedó despejado y durante generaciones se usó como era para trillar el grano. Bajo ese suelo se esconde además uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de Andalucía, declarado Bien de Interés Cultural, con una ocupación que los investigadores sitúan en más de 6.000 años, desde la Prehistoria hasta hoy. El Ayuntamiento trabaja en su musealización para abrirlo al público como espacio visitable, así que conviene consultar en la oficina de turismo qué zonas se pueden recorrer en cada momento.
Qué se ve desde el mirador
La posición, orientada al sur y abierta al valle, es la misma que hizo de este cerro un lugar estratégico durante milenios. En un día despejado, la vista abarca:
- El olivar ondulado de La Loma y el valle del Guadalquivir en primer plano.
- Sierra Mágina al sur, con sus cumbres a veces nevadas en invierno.
- Las sierras de Cazorla y Segura hacia el este.
- Baeza, muy cerca, y en la lejanía el entorno de Jaén capital y el Jabalcuz.
- En los días más limpios, Sierra Nevada al fondo.
A qué hora ir: amanecer, atardecer y noche
Al amanecer es cuando el sitio tiene más magia. En otoño e invierno es frecuente que se formen nieblas suaves sobre el olivar, y el sol sale por el sureste, del lado de las sierras, lo que permite jugar con capas de lomas, bruma y montaña. Llega un rato antes de que salga el sol: la luz azul previa y los primeros minutos de luz rasante son los que dan las mejores fotos. Consulta la hora exacta del orto el día anterior y lleva abrigo, porque en la cornisa corre el aire.
Al atardecer el horizonte se tiñe de tonos cálidos y los olivos ganan relieve con las sombras largas. Es buen momento para fotografiar después el casco histórico iluminado: la piedra de la Plaza Vázquez de Molina y de calles como la de la Cárcel del Obispo cambia por completo con la luz artificial.
Y de noche, el lugar también funciona para mirar al cielo: las Eras han acogido observaciones astronómicas públicas, como la que se organizó en la Semana Andaluza de la Astronomía.
En qué estación lucen más
- Primavera: el campo está más verde, con hierba entre los olivos y flores en patios y balcones del barrio.
- Otoño e invierno: amaneceres con niebla, cielos limpios tras la lluvia y posibilidad de ver Mágina nevada. Coincide además con la campaña de aceituna, que llena el olivar de vida.
- Verano: mejor a primera hora o al caer la tarde; a mediodía la luz es dura y la calima resta visibilidad.
Consejos para la foto
- Un objetivo angular sirve para la panorámica del olivar; un teleobjetivo comprime las lomas y acerca las sierras, y suele dar imágenes más espectaculares.
- Busca un primer plano con referencia: un tramo de muralla, un olivo cercano o el perfil del barrio dan escala al paisaje.
- Con niebla, expón para las luces y no tengas prisa: el paisaje cambia en pocos minutos mientras la bruma se levanta.
- Si prefieres pasear, la Redonda de Miradores, el paseo que rodea la fachada sur de la ciudad, ofrece encuadres parecidos del olivar y de Mágina.
Cómo llegar y planes cerca
Las Eras están en el entorno de la calle Alcázar, dentro del casco histórico. Lo más cómodo es dejar el coche fuera del centro y subir andando desde la Plaza Vázquez de Molina; algunos accesos al barrio, como la Cuesta de Carvajal, son estrechos y empinados y solo se pueden hacer a pie. Después del amanecer, el día se completa con la ciudad monumental: el Museo Arqueológico de Úbeda ayuda a entender lo que guarda el subsuelo del Alcázar, y la Casa de las Torres o el Hospital de Santiago son paradas imprescindibles. Más ideas de escapada en nuestra sección de turismo en Jaén.
Foto: Juan Carlos Cazalla Montijano / IAPH, vía Wikimedia Commons, CC BY 4.0 (vista del olivar desde un mirador de Úbeda).