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Petirrojos, zorzales y estorninos: el olivar de Jaén, refugio de invierno de aves

Petirrojos, zorzales y estorninos: el olivar de Jaén, refugio de invierno de aves
Zorzal común posado en una rama

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Zorzal común posado en una rama

En Jaén solemos mirar el olivar pensando en la aceituna, en la campaña y en el aceite nuevo. Pero entre octubre y febrero nuestros olivos tienen otros inquilinos: pequeñas aves que dejan atrás el frío del centro y el norte de Europa y pasan el invierno entre nosotros. Petirrojos, zorzales, estorninos o mosquiteros convierten el mar de olivos en un gran refugio invernal, y basta pararse en una linde a primera hora para escucharlos.

Qué aves llegan al olivar en otoño

El portal turístico de la Diputación, Jaén Paraíso Interior, lo describe para el entorno del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas: con el otoño aparecen las grandes bandadas de estorninos, que llenan de silbidos árboles y tejados de pueblos y aldeas; regresa a las calles la pajarita de las nieves, como se conoce aquí a la lavandera blanca; el jilguero, al que en la sierra llaman colorín, vuelve a los campos, y los olivares acogen a muchas aves que huyen del frío de otros países europeos, como mosquiteros, petirrojos y zorzales.

No es algo exclusivo de la sierra. SEO/BirdLife siguió durante siete años la avifauna de una finca de olivar, monte y ribera de casi 1.800 hectáreas junto al río Guadiana Menor, en la provincia de Jaén, y llegó a registrar 114 especies. Según ese trabajo, las invernantes más típicas del olivar son:

  • Petirrojo, fácil de reconocer por su pecho anaranjado y su costumbre de dejarse ver cerca de las personas.
  • Zorzal, de dorso pardo y pecho moteado, muy ligado a los olivares en invierno.
  • Estornino pinto, que forma bandos numerosos y ruidosos.
  • Curruca capirotada, pequeña y discreta; el macho luce un «gorro» negro.
  • Lavandera blanca, siempre moviendo la cola en caminos, regueras y plazas.
  • Bisbita común, que se mueve por el suelo entre la hierba de las calles del olivar.

Antes, a comienzos del otoño, el olivar también sirve de parada a migrantes de paso que siguen viaje hacia el sur, como alcaudones, papamoscas, mosquiteros y currucas.

Por qué eligen nuestros olivos

La explicación es sencilla: comida y abrigo. En otoño maduran los frutos silvestres que puntean el monte y las lindes, como el majuelo, el lentisco, la cornicabra, la olivilla, el escaramujo o el madroño, una despensa ideal para las aves que vienen del norte. El olivo, árbol de hoja perenne, ofrece además refugio todo el invierno, y la hierba de las calles y los ribazos aporta insectos y semillas.

Esa abundancia de pequeños pájaros atrae a sus depredadores: el gavilán se acerca a los olivares atraído por las aves invernantes, y otras rapaces como el ratonero o el cernícalo cazan en ellos durante todo el año. Por eso los técnicos consideran la presencia de aves un buen indicador de la salud del olivar.

Olivares vivos: cuando el campo ayuda a las aves

Jaén ha sido pionera en demostrar que el olivar puede ser aliado de la biodiversidad. El proyecto europeo LIFE Olivares Vivos, coordinado por SEO/BirdLife con la Diputación de Jaén, la Universidad de Jaén y la Estación Experimental de Zonas Áridas (CSIC), trabajó en fincas demostrativas recuperando vegetación en lindes, caminos, arroyos y barrancos, e instalando cajas nido, charcas y bebederos. Uno de los servicios que estudió es precisamente la dispersión de semillas por las aves que comen frutos, que se mueven entre los manchones de monte que quedan dentro del olivar.

Cómo y dónde observarlas

No hace falta ir lejos: cualquier olivar con lindes de monte, un arroyo con vegetación o el borde de una vía verde sirve. Algunos consejos:

  • Sal temprano, cuando las aves están más activas y se oyen mejor.
  • Lleva prismáticos y una guía de campo o una aplicación de identificación.
  • Fíjate en los setos, las orillas de los arroyos y los olivos junto al monte, donde hay más frutos.
  • Respeta las fincas privadas y no molestes durante los trabajos de recolección.

Si quieres combinarlo con otros planes de temporada, en la sierra el otoño ofrece bosques de colores y setas: lo contamos en nuestra guía de otoño en Cazorla, Segura y Las Villas. Y para conocer el olivar desde dentro, nada como visitar una almazara en Jaén en plena campaña o acercarse a olivos singulares como la Era de la Zarza. Más naturaleza de la provincia en nuestra sección de parques naturales.

Foto: WikiPokos / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0