En Jaén lo tenemos claro: el aceite no se entiende del todo hasta que se ve nacer. De noviembre a enero, cuando las aceitunas llegan a diario a los patios de recepción, es el mejor momento para entrar en una almazara. Y no todas cuentan lo mismo. Te proponemos tres ejemplos muy distintos que abren sus puertas al visitante: una cooperativa en Cazorla, una almazara familiar en Begíjar y una fábrica moderna en Baeza, junto a la A-316.
Qué se aprende en una almazara
Sea cual sea el modelo, la visita sigue el mismo camino que la aceituna: llegada al patio, limpieza y pesado, molienda, batido de la pasta, separación del aceite y almacenamiento en bodega. Al final suele haber una cata guiada, que es donde muchos descubren que un virgen extra puede ser verde, amargo y picante, y que eso no es un defecto. Lo que cambia de una almazara a otra es el enfoque: la historia colectiva de un pueblo, el oficio de una familia o la tecnología de una industria actual.
La cooperativa: el complejo oleícola de Cazorla
La visita conocida como Oleotour Cazorla se hace en el complejo oleícola donde comparten espacio la cooperativa Aceites Cazorla y el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Sierra de Cazorla, en la carretera de Cazorla a Peal de Becerro, a las puertas del parque natural. Es la forma más didáctica de entender cómo funciona una cooperativa, el modelo en el que los agricultores de un pueblo llevan su aceituna a una almazara común.
El recorrido pasa por la fábrica, las bodegas y el patio de recepción, y termina en un museo de la cultura del olivo que muestra cómo eran las almazaras antiguas. Uno de sus puntos fuertes es aprender a leer las etiquetas para saber qué aceite se compra a diario, algo que luego se pone a prueba en la cata. La visita se adapta a grupos escolares, mayores y otros colectivos, y existe la posibilidad de conocer un olivo milenario.
Si vas a Cazorla, la jornada se completa con la almazara histórica La Almedina, en el propio pueblo, para ver cómo se molía antes de que llegaran las máquinas modernas.
La familiar: Oleícola San Francisco, en Begíjar
En Begíjar, en plena comarca de La Loma, Oleícola San Francisco es una almazara familiar que se ha preparado específicamente para recibir visitantes: tiene sala de proyecciones, un amplio salón de catas, aparcamiento para autobuses y accesos adaptados para personas con movilidad reducida. La propia familia presenta su trabajo como un oficio heredado de padres a hijos.
Las visitas guiadas se ofrecen en español, inglés y francés. Empiezan con una introducción al mundo del aceite, explican el funcionamiento de la almazara y todo el proceso de elaboración, entran en la zona de producción y en la antigua bodega, y acaban con una degustación de sus aceites. Además organizan talleres de cocina con aceite de oliva virgen extra y experiencias en el olivar, una buena opción si viajas con niños o en grupo.
La moderna: Almazara La Loma, en Baeza
En el kilómetro 20 de la autovía A-316, en término de Baeza, Almazara La Loma ofrece la cara más industrial del aceite. Empezó en 1998 con un equipamiento modesto e instalaciones de mediados del siglo XX, y en su primera campaña molió unas 800 toneladas de aceituna. Desde entonces ha ido ampliando bodegas, fábrica y patio, y en 2020 se remodeló por completo. Hoy trabaja con más de 500 cosecheros.
Su recorrido de oleoturismo es ideal para quien quiera entender la técnica paso a paso:
- Recepción: la aceituna se clasifica por variedad y calidad, se le quita la hoja y se guarda en tolvas.
- Molienda: molinos de martillos convierten el fruto en pasta.
- Batido: la pasta se homogeneiza antes de separar sus fases.
- Centrifugación horizontal y vertical: primero se separa el alperujo y después el aceite del agua vegetal.
- Filtrado, bodega y envasado: depósitos con temperatura controlada y nitrógeno para proteger el aceite hasta que llega a la botella.
Baeza está a un paso, así que la visita encaja bien con un paseo por sus callejones y sus antiguas carnicerías.
Consejos para organizar la visita
- Reserva siempre con antelación y confirma en la web oficial de cada almazara las condiciones del día, porque cambian según la campaña y el tamaño del grupo.
- Si quieres ver las máquinas en marcha, pregunta si la almazara estará moliendo; en plena campaña de la aceituna el ambiente es otro.
- Lleva ropa cómoda: en el patio y la fábrica se camina y el olor a aceituna recién molida acompaña toda la visita.
- Aprovecha la tienda para comparar lo que has catado.
Si te gusta este plan, cada otoño las Rutas del Aceite llevan grupos a almazaras de toda la provincia, y la Fiesta del Primer Aceite celebra la llegada del zumo nuevo. Para seguir tirando del hilo, consulta nuestra sección de gastronomía de Jaén o visita dos olivos singulares de la provincia.