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Cementerio Inglés de Linares: historia de los mineros británicos y visitas

Cementerio Inglés de Linares: historia de los mineros británicos y visitas
Entrada y tapia del Cementerio Inglés de Linares, con cipreses

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Entrada y tapia del Cementerio Inglés de Linares, con cipreses

En Linares hay un rincón que explica, mejor que muchos libros, lo que supuso la minería del plomo para la ciudad. Es el Cementerio Inglés de Linares, también llamado Cementerio Evangélico o Británico: un recinto pequeño, rodeado de tapias, con cipreses, plantas y lápidas sencillas con inscripciones en inglés. Está junto al cementerio municipal de San José y hoy lo cuida la comunidad evangélica de la ciudad. En estos días de Todos los Santos es un buen momento para conocerlo, siempre con el respeto que merece un lugar de enterramiento que sigue en uso.

Por qué hay un cementerio británico en Linares

A mediados del siglo XIX, la liberalización de la minería atrajo a Linares a compañías extranjeras, sobre todo británicas. Traían capital y, sobre todo, la tecnología de las minas de Cornualles, más eficaz que la empleada hasta entonces en el distrito. Con ellas llegaron ingenieros, empresarios, capataces y sus familias. La colonia llegó a ser tan relevante que en 1872 se abrió en la ciudad una oficina viceconsular británica.

El problema surgía al morir. La Constitución de 1845 declaraba el catolicismo religión oficial del Estado, y quien profesaba otra fe no podía ser enterrado en el cementerio común. Los protestantes de origen local, según recuerda la propia comunidad gestora, acababan en un rincón apartado conocido como «El Corralillo». Los británicos optaron por buscar un espacio propio.

De una tumba aislada a un jardín amurallado

El origen del cementerio es una sola sepultura: la de James George Remfry, fallecido en 1855, enterrado junto al muro del cementerio municipal que se estaba construyendo ese mismo año. Su tumba tuvo que protegerse con un vallado para evitar daños. Después, personalidades ligadas a la Linares Mining Company, como Tonkin y Kendall, gestionaron la compra de los terrenos y el recinto quedó delimitado en la década de 1860, con la forma que conserva hoy.

En 1864, Thomas Sopwith, propietario de la fundición La Tortilla y vicecónsul británico, anotó en su diario su sorpresa al encontrar en esta parte de España un cementerio protestante junto al general, y lo puso como ejemplo de tolerancia. Una década después, el capellán Hugh James Rose dedicó varias páginas a describirlo como un pequeño jardín inglés en una loma con olivos, cerrado por altos muros de piedra y cuidado por un jardinero. También dejó escrito cómo eran los funerales: los capataces de las minas, muchos de ellos de Cornualles, bajaban a caballo hasta el pueblo para acompañar a cada uno de los suyos.

Durante un siglo, aquí recibieron sepultura británicos y otros extranjeros no católicos vinculados a la minería. Cuando la propiedad pasó a la iglesia evangélica de la calle Cambroneras, los evangélicos linarenses también pudieron usarlo: la primera tumba de un creyente local data de 1968.

Qué ver en el Cementerio Inglés

Quien entra no encuentra nichos ni grandes mausoleos, sino algo muy parecido a un jardín. Lo más destacado:

  • Las lápidas victorianas, muchas en inglés, casi todas con un versículo de la Biblia.
  • El pasillo central y el banco de piedra de la plazuela, donde se coloca el féretro en las despedidas.
  • La antigua caseta del jardinero, que llegó a usarse como sala de autopsias.
  • El pozo con gárgola de hierro, de la época de construcción, con el que se regaban los jardines.
  • El centro de interpretación, con documentos, fotografías y biografías de la colonia británica.

Según el estudio de Juan Parrilla Sánchez que recoge la asociación, la traza de este recinto inspiró al arquitecto municipal en el diseño del vecino cementerio de San José, unos diez años más tarde.

Un patrimonio poco común

Los cementerios británicos son escasos en España: la entidad que lo gestiona habla de apenas cinco en todo el país. En Andalucía, el de Linares forma con el Cementerio Inglés de Málaga y el protestante de Minas de Riotinto el pequeño grupo de camposantos ligados a la presencia británica. Además, figura en la lista de la Asociación de Cementerios Significativos de Europa (ASCE).

Cómo visitarlo

  • Dónde: calle Don Juan Diego de Dios Barrero, junto al cementerio de San José, en Linares.
  • Horario sin guía: la web de la asociación indica sábados de 10:00 a 14:00. Algunas guías turísticas recogen un horario más corto, así que conviene confirmarlo antes de ir.
  • Visitas guiadas: se organizan de forma periódica y se anuncian en cementerioingleslinares.org, donde también se publica el horario especial del 1 de noviembre.
  • Normas: se pide respetar tumbas, jardines y edificios.

Si vas estos días, ten en cuenta que el entorno tendrá mucho movimiento: aquí tienes el horario y el autobús al cementerio de San José en Todos los Santos. Para completar la jornada, la huella romana de la ciudad te espera en el león de Cástulo, y si te interesa el pasado minero, las rutas de senderismo «Por un Millón de Pasos» recorren antiguas minas. Más historias como esta en nuestra sección de historia de Jaén.

Foto: Mperezreviriego / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0