Quien llega a Martos lo ve antes que el propio pueblo: un peñón calizo de forma casi cónica que se levanta sobre los olivares. En su cima, a 1.003 metros de altitud, quedan las ruinas del castillo de la Peña, también llamado fortaleza alta, la gran atalaya que durante siglos vigiló la campiña sur de la provincia.
Historia: de Tucci a la Orden de Calatrava
La Peña estuvo habitada desde muy antiguo, y en sus faldas se han documentado restos íberos, romanos, visigodos y medievales. En época andalusí ya hubo aquí una fortificación, sobre la que se levantó después el castillo cristiano.
Tras la batalla de las Navas de Tolosa (1212), estas tierras pasaron a la Corona de Castilla y fueron entregadas a la Orden de Calatrava. Martos se convirtió en cabeza de su encomienda en el Alto Guadalquivir, y la Peña, por su condición de fortaleza natural, fue el lugar elegido como sede y símbolo de su poder. Los investigadores sitúan su construcción entre los siglos XIII y XIV. Durante la etapa de frontera con el reino nazarí de Granada fue uno de los bastiones clave de la zona, junto al castillo de la Villa, la fortaleza baja de la ciudad. Tras la conquista de Granada perdió su función militar y, por lo difícil de su acceso, se fue abandonando a lo largo del siglo XVI.
Cuenta la leyenda que en esta peña se ejecutó a los hermanos Carvajales, condenados por Fernando IV; la historia la contamos en la leyenda de los Hermanos Carvajales de Martos. El castillo está protegido como Bien de Interés Cultural.
Qué ver
La fortaleza tiene planta trapezoidal y se divide en dos recintos: el alcazarejo y un amplio patio de armas.
- Torre del homenaje: de planta rectangular, en la parte más alta. Conserva el lado sur con su altura original, saeteras y arranques de bóvedas.
- Aljibe de tres naves en el extremo noroeste, junto a una balsa con canalizaciones.
- Restos del foso, de torres redondas y cuadradas y de una torre-puerta en la muralla que rodeaba la cumbre.
- Las vistas: desde arriba se entiende el valor estratégico del lugar, con la campiña, las sierras del sur y el casco urbano de Martos a los pies.
Visita práctica
Desde Martos sale una carretera hasta el aparcamiento junto a la ermita de la Virgen de la Victoria, en la falda de la Peña. Desde allí la subida es a pie, por un sendero señalizado que zigzaguea por la ladera: unos 40 minutos con tramos exigentes, así que conviene llevar calzado adecuado, agua y evitar las horas de más calor. Se trata de un recinto en ruinas al aire libre; antes de ir, es recomendable consultar en la Oficina de Turismo de Martos el estado del sendero.
La visita se completa bien con un paseo por el casco histórico y otras fortalezas de la provincia que recogemos en nuestra sección de castillos de Jaén.
Foto: 19Tarrestnom65 / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0