En lo más alto de Segura de la Sierra, a más de mil metros de altitud, se levanta el Castillo de Segura, la fortaleza que da silueta al pueblo y que se ve desde buena parte de la Sierra de Segura. Restaurado en los años sesenta y convertido después en espacio visitable, hoy permite recorrer la vida de una fortaleza medieval de frontera y asomarse a unas vistas que en Jaén consideramos de las mejores de la provincia.
Historia
El enclave ya estaba fortificado en época andalusí: de aquella etapa se conservan los restos de unos baños árabes, señal de que el recinto sirvió de residencia a un señor importante. Tras la conquista cristiana, la Orden de Santiago levantó entre los siglos XIII y XIV el castillo que conocemos, aprovechando las construcciones anteriores. Desde aquí se gobernó la encomienda de Segura, uno de los territorios más importantes de Castilla entre los siglos XIII y XV.
Su comendador más célebre fue Rodrigo Manrique, que ocupó el cargo durante cuarenta años y murió en Ocaña en 1476. Su hijo, el poeta Jorge Manrique, lo inmortalizó en las Coplas por la muerte de su padre, y por eso el castillo está ligado para siempre a la literatura española.
Qué ver
- Torre de entrada: acceso en recodo, que obligaba al enemigo a franquear dos puertas; hoy alberga la recepción de visitantes.
- Patio de armas y aljibe: en el centro se recogía el agua de lluvia; alrededor se recrean los oficios y talleres que mantenían la guarnición, a partir de los Libros de Visitas de la Orden.
- Baños árabes, recreados tras las excavaciones de la Universidad de Jaén.
- Capilla y Torre del Homenaje: la torre mide algo más de 18 metros, tiene tres plantas abovedadas y terraza. En sus estancias se explica la Orden de Santiago y, en la tercera planta, un espacio de interpretación dedicado a Jorge Manrique.
- Almenas: desde lo alto de la torre se ven el Yelmo, Segura la Vieja o el cerro de Góntar.
Visita práctica
El castillo se visita con entrada y tiene horarios que cambian según la temporada, así que conviene consultar horarios y tarifas actualizados en la web del Ayuntamiento de Segura de la Sierra antes de subir. Las calles del casco histórico son estrechas y empinadas: lo más cómodo es aparcar a la entrada del pueblo y subir andando.
Si te gustan las fortalezas, en la vecina Sierra de Cazorla merece la pena el Castillo de La Iruela, y puedes seguir la ruta por la provincia en nuestra sección de castillos de Jaén. Para completar el día en la Sierra de Segura, el embalse del Tranco queda a un buen paseo en coche.