Tazones de ánimas de Villanueva del Arzobispo: velas para quien no tiene a nadie

Tazones de ánimas de Villanueva del Arzobispo: velas para quien no tiene a nadie
Tazones de ánimas de la antigua cofradía expuestos con flores blancas y velas en Villanueva del Arzobispo

Categorías

Tazones de ánimas de la antigua cofradía expuestos con flores blancas y velas en Villanueva del Arzobispo

En Jaén lo tenemos claro: los días de Todos los Santos son para volver al cementerio, limpiar la lápida, dejar unas flores y encender una vela por los nuestros. Pero ¿qué pasa con las tumbas que nadie visita? En Villanueva del Arzobispo, en la comarca de Las Villas, la respuesta viene de lejos. Allí se mantiene un voluntariado de ánimas que pone velas a los difuntos que ya no tienen familia cerca, y el pueblo conserva los objetos de una antigua cofradía que hacía algo muy parecido hace tres siglos.

Una vela para cada tumba olvidada

La idea es sencilla y emociona por eso mismo. En los últimos años, a través de una iniciativa municipal, un grupo de voluntarios se encarga de que ninguna sepultura se quede a oscuras en estas fechas. Recorren el cementerio y encienden velas en las tumbas de quienes no tienen a nadie que lo haga por ellos: personas que murieron sin descendientes, familias que emigraron o nombres que el tiempo ha ido dejando solos.

Es una forma de memoria colectiva: el pueblo entero se hace cargo de sus muertos, también de los que nadie recuerda ya por su nombre. Si quieres sumarte como voluntario, lo mejor es preguntar directamente en el Ayuntamiento, que es quien coordina la iniciativa.

La Cofradía de Ánimas, desde 1711

Esta costumbre tiene un antecedente claro en la propia historia local. Villanueva del Arzobispo tuvo una Cofradía de las Ánimas de la que hay referencias desde principios del siglo XVIII, hacia 1711. Sus grandes fiestas eran en Navidad, entre el 23 y el 28 de diciembre, pero el 1 de noviembre, día de los Santos, la hermandad sacaba sus tazones para pedir limosna. Con lo recaudado ayudaba a los más necesitados y arreglaba las tumbas de quienes no tenían nada.

Según los recuerdos recogidos por el cronista oficial del municipio, Manuel López Fernández, a partir de los testimonios de los hermanos Simón y Francisco Nieto, la cofradía llegó a reunir a unos cuarenta hermanos. Había varios grupos: los conciliarios, que organizaban la hermandad y de entre los que salía el hermano mayor, y los llamados hermanos de campanilla, los más humildes, que hacían sonar la campanilla y llevaban el cepillo para las limosnas.

Cómo son los tazones de ánimas

Los tazones o tazas de ánimas son dos recipientes de metal labrado al torno. Dentro de cada uno se alza una pequeña figura tallada en madera de pino: en uno, una mujer; en el otro, un hombre. Ambas representan almas del purgatorio, con las manos juntas en actitud de penitencia y envueltas en llamas desde los pies hasta la cintura. Se apoyan sobre una base octogonal dorada, y la taza de la mujer es algo mayor que la del hombre.

El día de Difuntos, las tazas se dejaban a la entrada del cementerio y en la iglesia para que los vecinos dejaran allí su donativo por las ánimas benditas. Hoy, junto con otros enseres de la antigua hermandad, los tazones se suelen exponer en el Ayuntamiento por estas fechas, para que cualquiera pueda verlos de cerca.

Las ánimas también salían en Navidad

La cofradía no pedía solo en los Santos. El último día de cada mes salían los hermanos con campanilla y cepillo recitando una copla que muchos mayores todavía recuerdan:

«A las ánimas benditas no cierren las puertas, porque diciendo perdón ellas se van tan contentas».

En Navidad llegaba el llamado Baile de Ánimas. El 27 de diciembre las autoridades entregaban a los animeros los bastones de mando y comenzaba la «Noche de la Queda»: hasta la mañana del 28, día de los Santos Inocentes, los hermanos eran los amos del pueblo y podían «multar» en broma a cualquier vecino para sacar un aguinaldo para las ánimas. También recorrían los cortijos del término tras la cosecha para pedir aceite, grano, fruta o pollos, que se repartían entre los hermanos más necesitados o se subastaban.

Cuándo verlo y otros planes de los Santos

Si quieres ver los tazones, acércate a Villanueva del Arzobispo entre finales de octubre y los primeros días de noviembre. La exposición en el Consistorio no siempre tiene las mismas fechas ni el mismo horario, así que conviene confirmar con el Ayuntamiento antes de ir.

La provincia está llena de costumbres de estos días: desde las luminarias del cementerio de Escañuela hasta la broma de las gachas en las cerraduras o la Noche de las Gachas de Jódar. Y si buscas algo para hacer este año, en nuestra agenda tienes todos los planes de Halloween y Todos los Santos en Jaén y provincia, incluida la Noche de Terror en la plaza de toros de Villanueva. Más tradiciones en nuestra sección de fiestas populares.