En Jaén lo tenemos claro: la Noche de los Santos huele a gachas. Pero en muchos pueblos de la provincia ese plato de harina, leche y matalahúva no solo se comía. Durante generaciones, lo que sobraba en la olla acababa en la calle, convertido en la travesura más recordada del otoño: tapar con gachas las cerraduras de las puertas de los vecinos.
Es una costumbre que muchos jiennenses mayores recuerdan con una sonrisa, que algunos pueblos todavía conservan a pequeña escala y que, en su versión más descontrolada, ha terminado en bandos municipales y refuerzos de vigilancia. Esta es su historia.
Qué era la broma de las gachas en la cerradura
La mecánica era sencilla. La noche del 31 de octubre al 1 de noviembre, las familias cenaban juntas los platos propios de la fecha: gachas dulces, castañas y rosetas de maíz. Después, con lo que quedaba en la olla, salían por las calles del barrio y untaban un poco de masa en el ojo de la cerradura de las casas.
A la mañana siguiente, o al volver de madrugada, el vecino se encontraba con que la llave no entraba. Era una faena pequeña y casi siempre tomada con humor, porque la broma iba y venía: a quien le tocaba un año solía guardarse las ganas para devolverla al siguiente. En algunas casas se tapaba la cerradura con cinta o papel antes de acostarse para evitar sorpresas.
El origen: la procesión de los espíritus
No hay documentos escritos que expliquen cuándo empezó la costumbre; lo que se sabe llega por tradición oral. El cronista de Jódar, Ildefonso Alcalá, la ha estudiado y recoge la explicación que daban los mayores de Sierra Mágina.
Según esa creencia popular, la Noche de los Santos el más allá dejaba salir a las almas de los difuntos, que recorrían a medianoche las calles del pueblo en procesión, con la Muerte a la cabeza. Mientras avanzaba, la Muerte iba derramando un líquido, el «liotón», que anunciaba un fallecimiento en la casa donde caía durante el año siguiente.
Para que no entrara, había que cerrar los pocos huecos de la vivienda: la chimenea se protegía con la señal de la cruz y la cerradura, con gachas. Lo que empezó como un gesto de protección acabó convertido, con los años, en un juego entre vecinos y pandillas de jóvenes.
Dónde se mantiene la costumbre
La práctica estuvo extendida por buena parte de la provincia. Hoy sigue viva, aunque con menos fuerza, en Jódar, donde la fecha se conoce también como la Noche de las Gachas. En Albanchez de Mágina el propio Ayuntamiento la recuerda como una tradición de la comarca que mezcla superstición y travesura, y en Begíjar se asociaba igualmente a la idea de impedir la entrada a los malos espíritus. Si quieres conocer otras costumbres de estas fechas, en Jaén24h repasamos las tradiciones de Los Santos en la provincia y las luminarias de Escañuela.
De broma a bando: por qué hoy se regula
El problema llegó cuando la travesura dejó de ser una pizca de masa en una cerradura. En algunos municipios hubo quien empezó a lanzar gachas contra fachadas, coches y edificios públicos, e incluso a mezclarlas con yeso para que ensuciaran más. Ahí la broma pasó a ser vandalismo.
Varios ayuntamientos reaccionaron. Arquillos llegó a dictar un bando municipal que prohibía arrojar gachas a las viviendas y usar cualquier ingrediente distinto de los tradicionales, con aviso de sanciones por parte de la Policía Local y la Guardia Civil. En Los Villares, el Ayuntamiento denunció los daños en el edificio consistorial, bloques de pisos y vehículos, cuya limpieza llevó varios días; el caso acabó con denuncias y actuaciones administrativas. Otros pueblos organizan cada año dispositivos especiales de vigilancia esa noche.
Los propios alcaldes lo resumían con una idea que cualquiera entiende: la tradición se respeta, pero ensuciar la casa de otro o el patrimonio de todos no forma parte de ella. Y no todos los vecinos viven la noche con el mismo humor.
Cómo vivir hoy la Noche de los Santos
La mejor forma de mantener viva esta costumbre es la que tenía en su origen: la mesa compartida. Algunas ideas para estos días:
- Preparar en casa unas gachas de Todos los Santos con la receta de siempre.
- Pedir a los mayores de la familia que cuenten cómo era la noche en su pueblo: la memoria oral es lo que ha salvado esta tradición.
- Acercarse a las celebraciones y actividades culturales de estas fechas; las encontrarás en la agenda de Jaén24h.
- Consultar los bandos o avisos de tu ayuntamiento, que en algunos municipios recuerdan cada año qué está permitido.
Las gachas, mejor en el plato. La historia de por qué acabaron en las cerraduras es lo que merece pasar de generación en generación.
Foto: Aamapersa / Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0