En Jaén lo tenemos claro: pocas villas pueden presumir de una página de historia como la de Beas de Segura. En este pueblo de la Sierra de Segura fundó Teresa de Jesús, en 1575, el monasterio de Carmelitas Descalzas de San José del Salvador, la primera de sus fundaciones en Andalucía y la décima de su reforma. Y apenas tres años después llegó a la villa otro gigante de la mística, San Juan de la Cruz. Casi cinco siglos más tarde, las monjas siguen allí y Beas conserva la huella de los dos santos en sus calles, su convento y su memoria.
Cómo llegó Santa Teresa a Beas
La fundación no fue idea de la santa, sino de dos hermanas de la nobleza local, Catalina Godínez y María de Sandoval, que querían hacerse carmelitas y ofrecieron su casa y sus bienes para levantar un convento. Desde Beas le escribieron a Teresa pidiéndole que viniera, porque la casa ya estaba preparada. El camino, sin embargo, no fue sencillo: Beas pertenecía entonces a la Corona de Castilla como encomienda de la Orden de Santiago, y en sus territorios no era costumbre fundar este tipo de conventos. Según recuerda el Ayuntamiento, hizo falta incluso la intervención del rey Felipe II para que salieran adelante las licencias.
Teresa llegó a la villa a mediados de febrero de 1575, ya cerca de cumplir los sesenta años, y el pueblo recibió a las monjas en procesión y con gran fiesta, tal y como ella misma dejó escrito en su Libro de las Fundaciones, donde también elogió la tierra por agradable y de buen clima. El monasterio quedó fundado el 24 de febrero de 1575, día de San Matías, en plena Cuaresma. Ese mismo día las dos hermanas tomaron el hábito con los nombres de Catalina de Jesús y María de Jesús, y la santa nombró priora a Ana de Jesús. En Beas conoció también en persona al padre Jerónimo Gracián, figura clave de la reforma, y en mayo partió hacia Sevilla.
San Juan de la Cruz, confesor de las monjas
En octubre de 1578, poco después de escapar de su encierro en Toledo, Juan de la Cruz llegó a la zona como prior del convento de frailes de El Calvario, en el campo cercano a Beas. Desde allí bajaba a la villa con regularidad para confesar y guiar espiritualmente a las carmelitas. Esta etapa fue muy fecunda para su obra: en el entorno de Beas escribió avisos y consejos para las monjas, dibujó su célebre esquema del Monte de Perfección y trabajó en poemas y tratados que hoy son clásicos de la literatura en castellano. En el antiguo camino del Calvario se recuerda todavía la llamada Cruz de los Trabajos, y la tradición local relaciona un manantial de aquel paraje con los versos del Cántico espiritual. En enero de 1582 el santo salió de Beas junto a Ana de Jesús y varias monjas para fundar en Granada.
Qué ver hoy en la Beas teresiana
- Monasterio de San José del Salvador. Sigue habitado por Carmelitas Descalzas. Su iglesia, levantada ya en el siglo XVII, tiene planta de cruz latina, portada barroca de corte clasicista y cinco retablos barrocos en el interior. El conjunto fue declarado Bien de Interés Cultural en 1979.
- Las reliquias. La comunidad conserva recuerdos de ambos santos: de Teresa, entre otros, la primera llave de la casa donde vivió y fragmentos de su velo; de Juan de la Cruz, su cáliz, una casulla y su sillón, además de un libro de profesiones con firmas del santo.
- Plaza de Santa Teresa. A las puertas del convento, dos esculturas de la santa y de San Juan de la Cruz recuerdan este vínculo; a los pies del santo se leen unos versos del Cántico espiritual.
- Centro de Interpretación Villa de Beas, el siglo XVI y la mística. En la Villa Vieja, explica el esplendor de Beas en el siglo XVI y la estancia de los dos místicos. Requiere entrada; los horarios conviene consultarlos antes en la oficina de turismo, que organiza visitas guiadas por el casco antiguo.
Un consejo práctico: el monasterio es un convento de clausura y su iglesia abre sobre todo en horario de culto, así que, si quieres ver el templo o las reliquias con calma, lo mejor es preguntar antes en la oficina de turismo o en el propio monasterio por las visitas.
Cuándo ir y qué más hacer
Hay dos fechas que en Beas se viven de manera especial: el 15 de octubre, fiesta de Santa Teresa, y el 14 de diciembre, día de San Juan de la Cruz. En torno a ellas la villa ha celebrado en los últimos años las Jornadas Teresiano-Sanjuanistas «Villa de Veas», y en febrero de 2025 la comunidad y el Ayuntamiento conmemoraron los 450 años de la fundación. Si te atrapa la ruta mística, en diciembre puedes completarla con la Semana Sanjuanista de Úbeda, ciudad donde murió el santo.
Beas es además puerta de la sierra: desde aquí se sube por la comarca hasta el castillo de Segura de la Sierra, y en otoño los bosques del parque natural se visten de colores, como contamos en nuestra guía para ver el otoño en Cazorla, Segura y Las Villas. Para seguir descubriendo conventos, iglesias y monumentos de la provincia, date una vuelta por nuestra sección de patrimonio de Jaén.
Foto: Cosasdebeas / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0