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Quejigo del Amo en Valdepeñas de Jaén: el árbol de los carboneros

Quejigo del Amo en Valdepeñas de Jaén: el árbol de los carboneros
El Quejigo del Amo o del Carbón con hojas de otoño en Valdepeñas de Jaén

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El Quejigo del Amo o del Carbón con hojas de otoño en Valdepeñas de Jaén

En Valdepeñas de Jaén hablan de él como de un vecino más. El Quejigo del Amo, también llamado Quejigo del Carbón, es un ejemplar centenario de quejigo que crece a pocos kilómetros del pueblo, en plena Sierra Sur. Su tronco mide doce metros de perímetro, la Junta de Andalucía le calcula más de 500 años de vida y su ficha oficial apunta que puede ser uno de los mayores de Andalucía. Otoño, cuando su hoja cambia de color, es uno de los mejores momentos para ir a verlo.

Qué es el Quejigo del Amo

Es un quejigo (Quercus faginea), uno de los árboles más característicos del monte mediterráneo, sobre todo en zonas de clima algo más húmedo y fresco. Lo que hace único a este ejemplar es su tamaño: según la Junta, bajo su copa podrían resguardarse hasta 200 personas. Su edad exacta no se conoce; la ficha oficial habla de más de cinco siglos y otras fuentes amplían la horquilla hasta los mil años.

Antes de tener la protección actual ya estaba catalogado como árbol singular. El 23 de noviembre de 2001 la Junta lo declaró Monumento Natural de Andalucía, una figura que protege el árbol y un pequeño entorno de unas 0,20 hectáreas a su alrededor. Es uno de los monumentos naturales de la provincia, junto a otros como Los Órganos de Despeñaperros o el Pinar de Cánava.

Por qué se llama del Amo y del Carbón

Sus dos nombres cuentan dos historias. El de «del Carbón» recuerda el oficio de los carboneros: durante generaciones, sus ramas se podaron una y otra vez para hacer carbón vegetal. Esa costumbre explica su silueta tan llamativa, con un tronco enorme y muy grueso y una copa poco desarrollada en comparación, algo que no es habitual en esta especie.

El de «del Amo» viene de la tradición popular. Se cuenta que el dueño de la finca repetía sin descanso que aquel árbol era suyo, y los vecinos acabaron bautizándolo así. Incluso Antonio Gala lo recogió en uno de sus libros. La Junta lo presenta con prudencia: quizás ese sea el origen del nombre.

Dónde está y cómo es el entorno

El quejigo está en el término de Valdepeñas de Jaén, cerca del embalse del Quiebrajano y rodeado de sierras que superan los 1.700 metros. Algunas guías, entre ellas la ficha de la Junta, lo sitúan a unos 1.800 metros, pero sus coordenadas lo colocan bastante más abajo, a algo más de 1.300 metros de altitud.

A su alrededor hay encinas, acebuches, cerezos y otros frutales, además de pinos laricios y carrascos de repoblación. Si miras sus ramas con calma verás unas bolitas redondas: son agallas, que el árbol forma como reacción a ciertos insectos u hongos.

Cómo llegar y rutas a pie

El monumento natural está señalizado desde Valdepeñas de Jaén. Quien prefiera llegar caminando tiene dos opciones tradicionales que proponen en el propio pueblo:

  • Desde Pitillos, a kilómetro y medio de Valdepeñas: unos 5 kilómetros, con una subida corta hasta el puerto de las Coberteras y bajada entre otros quejigos centenarios, como los de la Calabaza Baja.
  • Desde el paraje del Chorrillo, en el pueblo: unos 12 kilómetros por el Vadillo, la pista de Carboneros y Navalayegua.

Antes de salir, conviene preguntar en el Ayuntamiento o en el punto de información turística por el estado de las pistas y senderos, sobre todo tras días de lluvia.

Consejos para la visita

  • No trepes ni te subas a sus ramas: es un árbol muy viejo y protegido, y cualquier daño es difícil de reparar.
  • No arranques hojas, agallas ni corteza, y llévate de vuelta toda tu basura.
  • En otoño e invierno refresca pronto en la sierra: lleva abrigo y calzado de montaña.
  • Ve con tiempo para sentarte bajo la copa. Lo mejor del Quejigo del Amo es pararse a mirarlo.

Qué más hacer en Valdepeñas de Jaén

La visita se completa muy bien con un paseo por el Paraje de Las Chorreras, con sus cascadas del río Vadillo, y con el Museo Molino de Santa Ana, en el mismo pueblo. Si vas en noviembre, Valdepeñas celebra los días 14 y 15 su Fiesta de la Matanza, una buena excusa para combinar sierra y mesa.

Y si te gustan los árboles con historia, en Jaén hay más: lee nuestro reportaje sobre los olivos singulares de la Era de la Zarza y la Estaca Grande, busca los colores del bosque en el otoño de Cazorla, Segura y Las Villas o descubre más rincones en nuestra sección de espacios naturales de Jaén.