En una provincia que es un mar de olivos, que uno tenga nombre propio dice mucho. Es el caso del olivo de la Era de la Zarza, en Castillo de Locubín, y de la Estaca Grande, en Martos: dos ejemplares incluidos en el inventario de Árboles y Arboledas Singulares de Andalucía de la Junta, que cualquiera puede visitar y que cargan, además, con buena parte de la memoria de sus pueblos. En Jaén lo tenemos claro: hay olivos que son algo más que un árbol.
El olivo de la Era de la Zarza (Castillo de Locubín)
Está en plena Sierra Sur, a las afueras de Castillo de Locubín, junto a la carretera local que conecta el pueblo con la N-432, pasado el polígono industrial, en el paraje que le da nombre. Lo rodean juncos, tarajes, chopos y, cómo no, otros olivos, aunque ninguno de su edad.
Lo que llama la atención es su forma. Arranca de una base de unos 6 metros de contorno que, apenas a 30 centímetros del suelo, se abre en tres grandes brazos de alrededor de dos metros de perímetro cada uno: uno crece hacia el norte, otro hacia el sur y el tercero casi en vertical. Las fichas oficiales le dan estas medidas:
- Altura: unos 10 metros.
- Proyección de la copa: 168 m².
- Producción: en años de buena cosecha ha superado los 700 kilos de aceituna.
Lo que cuenta el pueblo
Alrededor de este olivo se han ido tejiendo relatos que conviene leer como lo que son, tradición oral. Se dice que nació de una estaca que unos ganaderos dejaron clavada en la tierra y que, tras una tormenta, echó raíces. También se le conoció como el Olivo de las Ánimas, porque, según la memoria popular, el aceite que daba se destinaba a recordar a los difuntos por Todos los Santos, la misma fecha en la que en nuestras casas se preparan las gachas dulces de Todos los Santos. Y cuentan los vecinos que, durante los bombardeos de la Guerra Civil, su copa espesa sirvió de escondite.
Desde el propio casco urbano sale un sendero experiencial del programa OleotourJaén que lleva hasta el árbol entre valles suaves y olivares en bancales. Si vas en primavera, puedes encadenar la visita con la Fiesta de la Cereza de Castillo de Locubín.
La Estaca Grande (Martos)
Martos, el gran municipio olivarero de la provincia, guarda varios olivos fuera de lo común, pero el más conocido es el del paraje de Las Quebradas, al que todo el mundo llama la Estaca Grande o, sin más, el Olivo Grande. Figura en el catálogo andaluz de árboles singulares y se le calcula una edad de unos 300 años.
No es el más alto, pero sí uno de los más anchos de Jaén. Sus datos:
- Perímetro del tronco: unos 4 metros.
- Copa: alrededor de 570 m², una de las mayores sombras de olivo de la provincia.
- Producción: su media ronda los 300 kilos, pero en campañas excepcionales ha rozado los 800.
Su historia también pasa por la guerra: la familia propietaria, según se recuerda en Martos, llegó a vivir bajo su copa durante los bombardeos, usándola como techo y cocina. Hoy esa misma copa funciona como refugio para pájaros, insectos y pequeña fauna.
Cómo llegar
La Estaca Grande queda a unos 450 metros de la Vía Verde del Aceite, así que se puede incluir en un paseo a pie o en bici por el antiguo trazado del tren. El sendero experiencial de OleotourJaén parte de la antigua estación de Martos y atraviesa el Llano de Motril, un paraje de olivos centenarios de variedad picual, antes de llegar al árbol.
Consejos para la visita
- Ambos olivos están en fincas agrícolas: respeta el árbol, no te subas a sus ramas y no cojas aceituna.
- El otoño y el invierno, con la campaña de recogida en marcha, son un buen momento para ver el olivar en plena actividad; la primavera regala los paisajes más verdes.
- En Martos, el otoño trae además la Fiesta de la Aceituna, y por toda la provincia hay visitas a almazaras con las Rutas del Aceite.
Si te gusta la cultura del olivar, en nuestra sección de gastronomía de Jaén encontrarás más historias del aceite y de quienes lo cuidan.