En Jaén tenemos una relación muy especial con Antonio Machado. El poeta sevillano llegó a Baeza a finales de octubre de 1912 y el 1 de noviembre de 1912, Día de Todos los Santos, tomó posesión de la cátedra de lengua francesa del entonces Instituto General y Técnico, hoy IES Santísima Trinidad. Se quedó siete años, hasta noviembre de 1919, y aquella etapa baezana está considerada una de las más fecundas de su vida y de su obra. Su aula sigue en pie, tal y como la dejó.
Por qué Machado eligió Baeza
Machado venía de Soria, donde el 1 de agosto de 1912 había muerto su joven esposa, Leonor Izquierdo. Hundido, quiso salir de aquella ciudad cuanto antes y pidió la primera cátedra que quedara libre en su escalafón. Buscaba un lugar tranquilo y, a ser posible, bien comunicado con Madrid. La vacante apareció en Baeza, una ciudad monumental pero entonces en plena decadencia y algo apartada: la estación quedaba a unos 12 kilómetros y había que llegar en tranvía.
Las primeras impresiones no fueron buenas. En sus cartas a su amigo soriano José María Palacio y a Miguel de Unamuno se quejaba de la falta de vida intelectual, de librerías y de prensa. El propio poeta reconocía, sin embargo, que el duelo por Leonor le impedía mirar la ciudad con justicia.
Un profesor de francés que paseaba Baeza
Su vida en la ciudad fue sencilla: clases en el instituto, largos paseos y lectura. Poco a poco fue entrando en la vida local. Acudía a la tertulia de la rebotica del farmacéutico Adolfo Almazán, colaboró con periódicos y entre 1915 y 1918 cursó como alumno libre la carrera de Filosofía y Letras por la Universidad de Madrid, adonde viajaba para examinarse.
También conoció a fondo la provincia. Desde Baeza hizo excursiones a nuestras sierras: en 1913 subió al Aznaitín, en Sierra Mágina, partiendo de Jimena; en 1915 viajó a la Sierra de Cazorla buscando el nacimiento del Guadalquivir, y hacia 1917 visitó el santuario de Tíscar, en Quesada. Aquellos paisajes de olivares y sierras acabaron metiéndose en sus versos.
Una de las fechas más recordadas es el 8 de junio de 1916, cuando un joven estudiante de la Universidad de Granada llamado Federico García Lorca pasó por Baeza en un viaje de estudios con su profesor Martín Domínguez Berrueta y conoció a Machado. Aquel encuentro entre los dos poetas sigue siendo motivo de orgullo en la ciudad.
Los versos que nacieron en Baeza
La etapa baezana fue decisiva en su evolución. Estos son algunos de los textos ligados a aquellos años:
- «Poema de un día. Meditaciones rurales» (1913), en el que se presenta como «profesor de lenguas vivas» de un instituto rural y retrata una tarde lluviosa de invierno en la ciudad.
- «A José María Palacio», fechado en Baeza el 29 de abril de 1913, en el que pregunta a su amigo por la primavera de Soria.
- «Caminos», considerado uno de los primeros poemas que escribió tras su llegada, con la tierra de Jaén y el recuerdo de Leonor de fondo.
- Las Nuevas canciones, escritas en Baeza aunque publicadas en 1924, y los primeros apuntes de Los complementarios.
En esos años vieron la luz además sus Poesías completas (1917) y la segunda edición de Soledades, galerías y otros poemas (1919). En septiembre de 1919 pidió el traslado a un instituto de Segovia y a finales de noviembre se despidió de Baeza, aunque la ciudad y su campiña nunca salieron de su memoria.
El aula de Machado: así se conserva
El instituto ocupa el edificio renacentista de la antigua Universidad de Baeza, en la calle San Juan de Ávila. En la planta baja, junto al patio de columnas, se conserva el aula de Antonio Machado como un pequeño museo: el mismo suelo, la vieja pizarra, la mesa y la silla del profesor con su brasero, los pupitres de los alumnos, mapas antiguos en las paredes, un perchero con paraguas y copias de documentos de la época. En el patio, un relieve de 1996 recuerda el «Poema de un día».
Para visitarla conviene consultar antes horarios y condiciones de acceso en la Oficina de Turismo de Baeza, ya que el edificio sigue siendo un centro educativo en activo.
Una ruta machadiana por la ciudad
Además del aula, Baeza guarda otros rincones del poeta. Puedes empezar por la Casa de Antonio Machado, donde vivió con su madre, y seguir por el Paseo, el Casino y la Catedral, lugares que frecuentaba. La ruta suele acabar ante la Cabeza de Machado del escultor Pablo Serrano: se hizo en 1966, el régimen franquista prohibió su inauguración y no pudo celebrarse hasta abril de 1983.
La ciudad renueva cada año este vínculo con la Semana Machadiana, que nació en 1997 y desde su recuperación en 2008 se celebra en torno al 22 de febrero, aniversario de la muerte del poeta, con recitales, conferencias y el tradicional paseo poético por sus lugares. Si te gusta la historia de nuestra tierra, en la sección de historia de Jaén tienes más capítulos como este.